¿Qué se gana discutiendo?

¿Qué se gana discutiendo?

Nada en absoluto en verdad.

La discusión aleja. Aleja los parámetros de la estructura energética de tal forma que pareciera que ambos seres no se configuraran de la misma manera básica y por lo tanto se acaban repeliendo con tal fuerza que plantan batalla uno con el otro.

¿Qué sucede cuando mantengo el estado de atención sobre algo ajeno a mí?

Al discutir, no sólo me alejo sino que mi atención completa se vuelca en lo ajeno a mí. Me salgo totalmente de mí y de mi estado de Escucha.

Sencillamente te alejas de ti mismo cada vez más hasta encontrarte totalmente ajena a ti.

Es por ello que el estado de atención ha de ser focalizado e instantáneo, no ha de perdurar por largo período ni extendido a una vasta extensión. Si lo prolongo en el tiempo o lo doy más intensidad de la debida, puedo caer en el error de perderme y alejarme de mí mismo. De tal forma que el foco que estaba en mí pasa a la otra persona con la que discuto. Paso de la calma al caos.

POR HOY... HABLA AMOR, no te juegues tu felicidad a la carta del dolor.

Por Hoy, no discutas, no pronuncies la palabra en negación. No importa tu opinión, Tú ya ERES, independientemente de lo que crea o diga la gente.

Es en el momento que discutes para enarbolar tu verdad que el valor de la verdad se pierde y se vuelve caos.

Así que por Hoy, ocúpate única y exclusivamente de ti, de tu camino.

SOLO TÚ, TÚ SOLO.

Sólo tú encuentras la debilidad y la reparas. Tu estado de atención ha de estar alerta para actuar en el momento adecuado. Por ello tu mirada ha de volverse hacia ti.

Nada externo importa, nada de afuera existe.

Nada es, excepto tú.

Tú logras cubrir todo tu día, pues eres tú quién contiene todo lo existente, lo único existente. Tú, y lo que has de ver de ti en otros.

Sensibilízate. Hazte más íntima, más hacia adentro.

HABLA POCO, HABLA BIEN.